Reciclar ropa: creatividad y consumo sostenible

A la hora de adquirir ropa, el mercado tradicional nos ha querido inculcar la fórmula del usar y tirar. Es decir, muchas veces nos deshacemos de las prendas que hace no tanto tiempo que hemos comprado y, casi de inmediato, acudimos a las tiendas y los centros comerciales con el objetivo de reemplazarlas por otras.
Sin embargo, la gran mayoría de las personas desconoce los numerosos beneficios que supone dar una segunda oportunidad a aquellas prendas que se conservan en buen estado. ¿Te lo habías planteado antes? En este post queremos hablarte de cómo reciclar ropa dándote algunas ideas que seguro que te gustan.
Reciclaje de ropa y medio ambiente. ¿Qué relación tienen?
Casi toda la ropa que llevamos puesta está elaborada a base de cuatro materiales: algodón, lana, seda o fibras sintéticas. Los tres primeros se obtienen de forma natural, y el cuarto es un derivado del petróleo. Independientemente del origen del material, la fabricación de ropa es un proceso que supone prácticas que pueden perjudicar el medio ambiente, por ejemplo, la producción de tintes, los recubrimientos, el blanqueo y la mercerización.
En el caso de las fibras sintéticas como el nylon, el perlé o la lycra, su fabricación tiene un efecto en la atmósfera, son el resultado de procesos químicos complejos derivados de la extracción y el tratamiento del petróleo. Además, fabricarlas en exceso contribuye al agotamiento de este recurso.
De ahí la importancia de reutilizar la ropa que ya no usemos o que haya dejado de ser útil en nuestro armario. Hacerlo supone un menor impacto medioambiental, además de evitar procesos industriales complejos, también contribuye al ahorro de agua y energía y a una menor producción de residuos.
En el fondo, se trata de modificar nuestros hábitos y adoptar un modelo de consumo responsable, es decir, que rompa con el consumo masivo y genere conciencia sobre los beneficios medioambientales de nuestros actos.
Ahora bien, reciclar ropa no sólo debe entenderse como regalar ropa a otras personas o dejar las prendas en los contenedores más cercanos a tu casa. Hay muchas formas de hacerlo.
Crear nuevos accesorios
Otra opción que tienes es utilizar los retales de prendas viejas o dañadas para elaborar nuevos accesorios, por ejemplo, pulseras, collares, cinturones y hasta manteles.
Elaborar juguetes
¿Tienes niños en tu casa? Si es así, con las prendas que recicles también puedes diseñar títeres, marionetas o incluso peluches.
Ferias Americanas 
Si queres que las prendas que ya no utilizas disfruten de una “segunda oportunidad”, puedes llevarlas a las ferias americanas, que permiten que circulen de un usuario a otro.
Reutilizar las prendas
Suele suceder que cuando una prenda pasa de moda, independientemente de su buen estado, nos deshacemos de ella. Si pones un poco de creatividad, recobrará su atractivo. Por ejemplo, si hablamos de los vaqueros, puedes hacerlos ver más modernos cortándolos al estilo short (son ideales para el verano), agregándoles parches, encajes o bordados, o tiñéndolos de un color distinto.
Encontrar nuevo uso a las telas
Pero no solo puedes reciclar las prendas, sino también las telas con las que están hechas. ¿Qué tal si, por ejemplo, forras los muebles con la tela de tus antiguas camisas? ¿O si vistes la lámpara de tu habitación con el material que antes fue de tu falda?
¿Qué ganamos reciclando ropa?
Puede que te parezca que el reciclaje de ropa sólo te beneficia a ti y a las personas que encuentran un nuevo uso a sus objetos o accesorios. Pero, ¿te imaginas todo lo que ganaríamos si cada uno de nosotros hiciera lo mismo? ¿Cuál sería el impacto a gran escala que adquiriría un hábito de estas características?
Además de las ventajas que hemos mencionado antes, reciclar ropa tiene efectos positivos tanto en nuestro día a día como en el equilibrio planetario.
El reciclaje de ropa reduce la emisión de gases a la atmósfera
Todos los procesos que acompañan a la producción y adecuación de materiales y telas generan gases de efecto invernadero, que son los principales responsables del calentamiento global que aqueja a la Tierra.
Disminuye el vertido de aguas residuales
La producción textil, además, genera un alto volumen de aguas residuales, lo cual no sólo implica un mayor consumo del agua sino también el riesgo de contaminación. Menos producción de ropa supone, por tanto, mayores garantías medioambientales.
Evita el cultivo excesivo de textiles y la producción desmedida de estos
Si compramos ropa que no necesitamos, fomentamos indirectamente el cultivo de materiales como el algodón, el lino o el cáñamo y, del mismo modo, el uso excesivo de los suelos. Algo similar pasa con la lana que se extrae de algunos animales, que pueden ser sometidos a malos tratos e incluso a alteraciones genéticas para garantizar una mayor producción.
Reduce el uso de fertilizantes y sustancias químicas
La camisa que compraste ayer ha pasado por una serie de procesos antes de llegar a tus manos. En casi todos se han usado productos químicos y fertilizantes que, empleados en grandes cantidades, provocan un daño medioambiental serio. Por tanto, el consumo responsable de ropa es una buena alternativa para reducir sus efectos nocivos.
Creatividad sostenible:
En este post te hemos enseñado cómo reciclar ropa, que es una buena forma de ayudar al medio ambiente dando una segunda oportunidad a la ropa que ya no usas, pero además tiene otro beneficio muy importante: te va a permitir desarrollar tu creatividad y la de tu familia.
Así, podés organizar actividades en una tarde lluviosa y enseñar a tus hijos cómo dar valor a los objetos. Es más, además de este valor de reciclaje, podrás enseñarle que con un poco de imaginación y práctica, podrán ser originales y vestir de forma diferente.
Fuente: blog.oxfamintermon.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *